Las redes sociales se convirtieron en un arma de doble filo; por un lado nos ayudan a comunicarnos con otras personas, hacer conexiones laborales y hasta han sido el conducto para hacer cambios sociales. Sin embargo, también son utilizadas para robar identidades, para que el crimen organizado identifique a sus próximas víctimas, ciber acoso y la exhibición de material íntimo con fines de prostitución o venganza.

En días recientes se volvió viral una denuncia donde exponen varios grupos de Facebook en donde hombres exhiben a su parejas, con la finalidad de que los miembros de esas comunidades califiquen los cuerpos, eso en el mejor de los casos.

Muchas de las fotografías que se publican en estas comunidades son tomadas de los perfiles sin consentimiento y muchas de ellas no tienen relación alguna con la persona que los postea. Esta situación viola la privacidad de las chicas expuestas y las coloca en un estado de vulnerabilidad, pues no se sabe qué intenciones pueda tener cada uno de los miembros o que acto machista pueda derivar.

Esto no es exclusivo en Facebook, también existen perfiles en Twitter donde publican fotografías de mujeres para que sean calificadas por la comunidad. A pesar de que ya existen leyes que castigan este tipo de prácticas como la Ley Olimpia, faltan mecanismos que frenen este tipo de actividades en redes sociales.